El sueño mundialista de España se convirtió en pesadilla en el minuto 52 de partido cuando Suiza conseguía el gol que la adelantaba en el marcador y que acabaría siendo definitivo.

Se jugaba el encuentro que cerraba el Grupo "H" en el Estadio Moshes Mabhida de Durban entre las únicas dos selecciones que faltaban por debutar en el Campeonato. Una de ellas, la española, arrancaba con clara vitola de favorita y sin ninguna derrota en las 18 ocasiones anteriores en que se había enfrentado con el combinado suizo. Todo hacía presagiar una fiesta de la "Furia Roja".

El partido empezó desarrollándose como estaba previsto: constante posesión española del balón, toques cortos y precisos, y un sólido muro defensivo suizo que apenas salía de su campo. El porcentaje de posesión llegó a ser del 80% para España, y todo parecía indicar que sólo sería cuestión de tiempo que se abriera la lata suiza.

Pero la lata no se abría. El dominio hispano era infructuoso y desarrollado de forma muy previsible y poco imaginativa. A los suizos no les importaba que el contrario tuviera la pelota, mientras acabaran estrellándose en su primera línea de contención, sin crear apenas peligro. Sólo Iniesta ponía algo de magia y originalidad cada vez que entraba en juego. Con este monótono guión acabó el primer tiempo sin apenas incidencias.

Espana_Suiza_2Al inicio de la segunda parte, España parecía más entonada e incisiva, y nuevamente se pensaba que el gol no tardaría en llegar. Y llegó, pero lo marcaron los suizos: en el minuto 52 un mal control en el centro del campo llevó a una serie de rebotes que favorecieron todos a los helvéticos hasta llegar a Fernandes que marcó a puerta vacía.

Fue un auténtico mazazo para los Campeones de Europa, pero quedaba tiempo más que suficiente para arreglar las cosas. Salieron Torres y Navas para buscar la penetración por las bandas y con ello se consiguió más llegada, pero cada vez más a la desesperada y se acabó apelando a la heróica, que tampoco solventó la papeleta. Derrota española y, para colmo de males, Iniesta se resintió de su lesión y tuvo que abandonar el terreno de juego con sombríos pronósticos.